27 de julio de 2013

Primera reseña: La selección, Kiera Cass

¡Holaa gente de por ahí! Traigo mi primera reseña de un libro que leí hace poco y me encuentro releyendo: La Selección, de Kiera Cass

La Selección
Kiera Cass



Para treinta y cinco chicas, la Selección es una oportunidad que solo se presenta una vez en la vida. La oportunidad de escapar de la vida que les ha tocado por nacer en una determinada familia. La oportunidad de que las trasladen a un mundo de trajes preciosos y joyas que no tienen precio. La oportunidad de vivir en un palacio y de competir por el corazón del guapísimo príncipe Maxon.
Sin embargo, para América Singer, ser seleccionada es una pesadilla porque significa alejarse de su amor secreto, Aspen, quien pertenece a una casta inferior a la de ella; y también abandonar su hogar para pelear por una corona que no desea y vivir en un palacio que está bajo la constante amenaza de ataques violentos por parte de los rebeldes.
Es entonces cuando América conoce al príncipe Maxon. Poco a poco, se empieza a cuestionar los planes que ella había hecho para su vida y se da cuenta de que la vida con la que siempre soñó puede no poder compararse con el futuro que nunca se atrevió si quiera a imaginar.

Editorial: Rocaeditorial
Autora: Kiera Cass
ISBN: 9788499186078

Opinión personal:

La Selección parece ser uno de esos libros de hadas en los que la chica se enamora del príncipe y ahí está. Eso fue toda la historia. Pero, no se dejen engañar, ya que este libro tiene una hermosa y fantástica historia detrás.
América Singer, la protagonista, es una chica con carácter fuerte y una personalidad muy bien desarrollada. Es amable y graciosa, algo que me atrajo desde le principio. Había veces que me sorprendía, de buena y mala manera, pero en general estuvo bastante bien.
Maxon, nuestro príncipe guapo, me hizo suspirar innumerables veces. Si buscan un príncipe torpe y tierno, aquí lo tienen. Al no tener la típica chica en apuros, no va a ser un héroe, pero, sinceramente, es encantador.
También tenemos a "la chica mala" del libro, Celeste, una de las seleccionadas. Te lo advierto: lograrás odiarla apenas aparezca.
El libro en sí está narrado de forma sencilla y entretiene. Eso si: se me hizo muuuuuuy corto.

Puntuación: ¡Muy bueno! Recomendado ♥ ♥ ♥ ♥

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26 de julio de 2013

¡Capítulo 1! Abnegados

Sí, lo que acabas de leer: ¡el primer capítulo de Abnegados!

Si estás leyendo esto, ¡COMENTA! (te estoy vigilando...)

 
 
Capítulo 1



 
La dura y fría carta había estado en mis manos desde que había llegado, un día atrás. El sobre, de un amarillo pálido, no dejaba de observarme con odio y suficiencia, como si supiera que no lo quería abrir y volver a leer lo que decía. Me negaba a ver ese asqueroso futuro oscuro que me esperaba.

Mamá ya había pasado por esto, y había tenido que pagar un terrible precio por ello. Si estuviese aquí, conmigo, intentaría evitarlo a toda costa.

Sin embargo, estaba en mi sangre. No podía escapar ni elegir. Simplemente era así, un hecho imposible de ocultar. Siempre pensé que estaría preparada para afrontar todo lo que se avecinaba sobre mí, pero ahora, con esta horrible carta en mi poder, no estaba del todo segura.

Mi prima mayor, June, había ingresado a la Instituto de Preparación  hacía un año, luego de haber pasado con mérito la prueba. De hecho, toda mi familia lo había hecho, y aquí estaba yo, para arruinarlo todo. En fin, el caso es que yo solía recibir cartas suyas diariamente durante su primera semana allí, pero pronto las cartas comenzaron a faltar, hasta abandonarme completamente. Aún guardaba las siete cartas de la primera semana de June, todas cuidadosamente metidas en una lata, debajo de mi cama.

La primera, metida en un precioso sobre hecho por la misma June, me daba tan mala espina que solía evitarla:

“Querida Megary:

El instituto es hermoso por dentro. Tiene diseños antiguos, enormes cuadros y esculturas, ¡parece un castillo!; estoy segura de que te encantaría estar aquí. Hoy hemos llegado en el tren y nos han dado una charla de bienvenida. ¿Sabes que está prohibido comer chocolate aquí? Al parecer trae problemas para leer la mente y todo eso. Creo que será una tortura para mí.

Nunca había visto una directora tan espantosa como esta. Es decir, ¡es horrible! No ha dejado de gritarle a todo el mundo desde que llegamos. Aunque los profesores parecen buenos en su mayoría… ¡A que no sabes! Aprenderé a meterme dentro de la mente de la gente. Siempre quise hacerlo, pero mamá aseguraba que era peligroso. ¡Ahora no va a poder detenerme!

También aprenderé esgrima, combate cuerpo a cuerpo y envenenamiento (suena horripilante, lo sé). Dos años más y comenzaremos a usar todo lo aprendido. Ya me entiendes, iremos en cubierto por las calles siguiendo a cualquiera que nos sea asignado.   ¡Estoy tan ansiosa!

 Tengo dos compañeras de habitación. Son… ¿interesantes? Una de ellas, Cassidy, ha estado mirando por la ventana y sonriendo desde que llegó, algo que está empezando a asustarme.                      

Me llama el deber, ¡tengo que irme!

Te extraño mucho y espero una respuesta pronto.

Con mucho amor,

June.”

Esgrima, leer la mente, combate cuerpo a cuerpo, ¡¿envenenamiento?! Y… ¡¿sin chocolate?! Nunca había logrado hacerme una clara idea de cómo sería el Instituto. Parecía más bien un lugar de adiestramiento para un ejército.

 Pero es mi deber. Tal como el de los panaderos es hacer pan, el de los abnegados es entrenarse para proteger a todo aquel de puesto importante o poderoso, o simplemente a alguien totalmente indefenso. Evitar que otros se entrometan en su camino.

Ahora que la carta estaba frente a mí, todo comenzaba a cobrar forma y el coraje disminuía a medida que la miraba más y más. Hasta que una mano regordeta me la arrebató de las manos.

 -Deja de torturarte, Megary.-dijo Savannah con mirada reprobatoria.- Mirando la carta de esa manera no lograrás desintegrarla, ¿sabes? ¿Por qué no empiezas a empacar? No dejes todo para el último día.

 Ocultó la cara entre mi cabello oscuro.

-Es mañana por la noche-me quejé. Estaba totalmente cómoda allí y no me apetecía enfrentarme al comienzo de lo que me esperaba.

-Precisamente eso digo.-finalizó la mujer mayor, intentando con gran esfuerzo levantarme de la mecedora.-Vamos, pequeña. Te ayudo con la ropa.

 Antes de salir de la habitación, miré por encima del hombro y, mirándola con odio, le saqué la lengua a la carta que yacía en la mecedora. Sola, parecía un trozo de papel sin vida. Aunque bien sabía que era mucho más que eso.

 Unos minutos después, mi niñera, entusiasmada, y yo, de mala gana, metíamos cosas al viejo baúl de mamá. Este era de color verde bosque y tenía pintado un delicado colibrí azul en una de las esquinas.

 -Savannah… ¿crees que haya guerra pronto?-pregunté sin dejar de tironear de una bufanda. Las guerras en mi ciudad eran tan comunes como la lluvia.- Tal vez por eso nos enviaron nuestras cartas antes de lo esperado.

-Pero por favor, Megary. ¿De dónde sacas tantas estupideces? Es solo una nueva ley.-masculló sin dejar de doblar ropa.

Parecía ser una mujer brusca, pero sabía más que nadie que Savannah podía llegar a ser una de las mejores mujeres en el planeta. Era tan dulce, tan comprensiva y agradable, que era imposible no quererla. Había llegado a mi vida el mismo día en que nací. Mis padres la contrataron ya que yo era su primera hija y estaban ocupados la mayor parte del tiempo. Desde entonces, Savannah cumplió su función de niñera a la perfección.

 Cuando  había cumplido doce años, y mamá había muerto, allí estuvo Savannah para consolarme a mí y a papá. Dos años después, había vivido suplicándole a su papá para que mi amada niñera continuara trabajando en la casa, aunque ya tuviera catorce años.

 Yo solo necesitaba de esa abuela que nunca había tenido y de una madre sobreprotectora que no volvería a tener.

 -Es extraño que cambie de un día a otro, ¿no crees?-continué. Enarqué una ceja y miré a Savannah con extrañeza. Necesitaba arrebatarle algo. - ¿Una invasión? ¿O tal vez un ataque sorpresa de Hillary?

La mujer suspiró con fuerza, rindiéndose a seguir contestando. Rodó los ojos, de color azul, y dejó transcurrir el tiempo en silencio. Hasta que lo rompió, con un tono de duda implantado en la voz.

Me miró con dureza, algo que nunca había hecho, y tomó mis manos, apretándolas con fuerza.

-No se lo comentes a su padre, pero es muy probable que algo esté a punto de ocurrir.-susurró con ojos alarmados.- Mucha gente lo ha comentado. Quieren algo.

Se escucharon truenos en el exterior.

-¿Qué cosa? ¿Qué es lo que quieren?

Un relámpago iluminó la habitación.

Savannah pegó un saltito y se apresuró a dirigirse a la puerta, dejándome con la duda en los ojos.

-Iré a preparar una sopa para tu padre. Llegará en menos de una hora y apuesto a que estará cansado y hambriento.-se excusó. Cerró la pesada puerta de un golpe, dejándome parada, sola en el medio de mi habitación.

No era la gran cosa. Un sencillo cuarto de cuatro paredes celestes, con pequeñas fotografías esparcidas sin orden alguno y algún que otro cuadro. La cama, de sábanas azules, se encontraba al lado de un pequeño tocador de madera. Lo gracioso era que no tenía ni un potecito de maquillaje, solo había varios libros desparramados y cuadernos abiertos, unos encima de otros.

Detrás de la puerta había un espejo de cuerpo completo, donde llegué a ver parte de mi reflejo. Parecía simplemente otra de las tantas chicas destrozadas de la ciudad, aunque había algo más. ¿La mirada desafiante? ¿Mi actitud agresiva? Era morocha, de cabello ondulado, ojos café, de mirada curiosa. No tenía figura escultural, ni la altura de una modelo. Era esa cosa y punto.

¿De verdad me iba a convertir en una abnegada? Parecía solo una niña. ¿El Instituto me iba a convertir en una persona más dura y valiente? No creía que eso pudiese ser posible.

Parece que falta por lo menos un siglo para que algo cambie en mí, pensé mirándome con una mueca. Tal vez me concedan la oportunidad de proteger un pajarito. O ni siquiera eso. No sirvo para esto.

Eso era algo que no había dejado de repetirme en los últimos días. Inútil, inútil Megary.

Tomé la lata de las cartas y dejé la tapa sobre la almohada. Busqué una de las primeras cartas de June y conseguí hacerme con la de su segundo día de estadía allí.

“Megary:

Las clases son A-L-U-S-C-I-N-A-N-T-E-S.

Sí, son durísimas, creo que moriré de tanto entrenar y me ahogaré en el mar de tarea, pero estoy segura de que comencé bastante bien. Ay, ¡pero por favor! ¿¡Qué diablos hago contándote esto!? ¡Está lleno de chicos guapos! Lo admitiré, no hay ni una chica que no ande babeando por los pasillos. Aunque, a decir verdad, me asombra lo arrogante y fría  que es la gente de por aquí… Hasta mis adorables compañeras de habitación no han dejado de presumir sus talentos secretos (los cuales yo carezco), y, ¡madre mía! Deberías ver como todos luchan. Es admirable.

Cassidy, mi querida “amiguita” que comparte cuarto conmigo, necesita de mi ayuda para su trabajo sobre apariciones.

Debo irme antes de que me tire otro vaso de agua fría.

¡Te quiero, Megs!

La esplendorosa y magnífica,

June.

P.D.: Siento mucho que la carta sea muy carta. Hoy me aseguraré de…”

 

Las últimas palabras estaban borroneadas con una mancha de algo líquido. Al parecer Cassidy había tenido muy poca paciencia.

Eso de gente fría y arrogante me daba tanta mala espina como el “deberías ver como todos luchan”. Papá me había dado algunas clases de lo más básico de defensa personal, pero eso era todo lo que sabía. Estaba unos cuantos niveles más abajo que el resto de los abnegados que darían la prueba de ingreso dentro de casi un día.

¿Y si no…? No, tenía que sacar esa idea de mi cabeza ya mismo. Siendo hija de mis padres, no podía desaprobar la prueba de admisión. Era algo inusual, podría decir que un abnegado entre cincuenta la desaprobaba.

No quiero ser la excepción. No, no, ¡no quiero!

Otro relámpago.





 


 
 

25 de julio de 2013

Un poco más de esta cosa

Esta cosa soy yo, solo para aclarar ;)

Traigo dos cositas!! Una es el "prólogo" (o, como lo llamo yo: cuatro-oraciones-cursis-que-no-dicen-nada-y-que-solo-entiendes-si-lees-la-historia) de mi novelita "Abnegados".
 
Prólogo
Debes creerte capaz de renunciar a todo por la persona a quien proteges.
Dejar que te arrebaten todo. Y quedarte sin nada.
Ese es el duro y frío precio de ser un abnegado.


 
UOOOOOO ¡TACHÁN! Eso fue todo el prólogo/cuatro-oraciones-cursis-que-no-dicen-nada-y-que-solo-entiendes-si-lees-la-historia. Así que si estás en este blog, si, ahí enfrente de tu pantalla, sentado en una silla dura, y, te gustó el prólogo: ¡COMENTA! Te estaré vigilando. ¡No!¡No te vayas!¡Era broma, era broma!
En fiiiiiiiiiiin, el Capítulo 1 estará aquí... naaaah, mentira, no doy fechas ;) Pero habrá otras cositas rondando por el blog♥ Y... no te olvides, ¡comenta!
Lo otro que traía era un poco más de mi persona :D Solo son algunas cosas básicas al estilo de color favorito :P Empecemosss: soy pelirroja, tengo ojos celestes y soy muuuuy alta (algo que detesto). Voy a clases de patín artístico, amo el invierno y amaría ver nevar, pero en Argentina nunca nieva y no viajo mucho (ojalá pudiese).
Para terminar, solo quiero decirles que podría vivir de la escritura (y del helado) y de millones y millones de libros.
 
 
 
Con esto termino hoy ;)
 
Un sándwich de besos
Melanie